A los vendedores de carne:

Los abajo suscriptos, constituidos en lo que hemos denominado COMISION INICIADORA, nos dirigimos a nuestros colegas de la ciudad.

Todos sabemos que el gremio no tiene al momento, ninguna organización que lo nuclee, mucho menos la que corresponde a su importancia; y teniendo en vista la esfera aislada en que se hallan los miembros de tan trascendental ramo de comercio, tomamos la iniciativa para llegar a formar una Asociación tendiente a reunir a todos los Vendedores de Carne.

La imprescindible necesidad en que nos hallamos de llegar al fin que nos proponemos, no puede ocultarse a nadie.

Al presente, los Vendedores de Carne trabajan cada cual por su solo y propio provecho, sin cuidarse ni un momento de los intereses generales del gremio.

De allí que resulta una profunda anarquía, en la que los intereses personales están en pugna unos contra otros y siempre en perjuicio y descrédito del gremio, debiendo éste soportar abusos como el de los aumentos de impuestos, que han llevado a éste y otros gremios a una profunda crisis y a huelgas prolongadas.

No existe esa vinculación fraternal y noble que crea la sociedad entre los asociados, que uniendo los elementos dispersos forman un todo fuerte y respetable.

Ya es tiempo que se organicen los Vendedores de Carne y formen su centro social que les da la importancia debida, y la consiguiente seriedad y solidez a las transacciones de su ramo.

La compra y venta de los artículos propios en éste comercio, está librada al juicio e interés de cada persona y sujeta a la voluntad individual.

No hay en el gremio de los expendedores de carne esa mutua protección, que solo nace en el seno de las sociedades regidas por estatutos aprobado de los socios, donde se establezca el modo, las formas y los fines con los que se debe operar, para el mismo tiempo salvaguardar el legítimo lucro que se busca con el trabajo y los capitales, siendo presa segura de honestidad y honradez para ante los consumidores.

Es por eso que hay la indispensable necesidad de que el gremio se organice de tal modo que asegure a sus miembros un seguro y justo beneficio debido a la actividad, la consagración y los capitales empleados.

De ese modo ganará también la población, puesto que se estará a merced de la voluntad personal, sino que sabrá que lo que se cobra es el justo precio de lo suministrado; en razón de que los vendedores obedezcan a una ley general que armoniza todos los intereses, en medio de las fluctuaciones del mercado y el oleaje de la oferta y la demanda.

La unión hace la fuerza y la vinculación social dignifica y engrandece a los hombres, los hace más nobles y humanos de lo que son operando solo por su propia y simple egoísta cuenta.

La unión hace la fuerza, y los Vendedores de Carne necesitan de manera urgente estar unidos y fuertes para hacer oír su voz ante quien sea.

Formemos pues una sociedad seria y grande, consigamos ser una Personería Jurídica, y seremos oídos y respetados por el pueblo y los gobernantes y evitaremos así que se aprovechen los extraños de nuestra desunión. Teniendo en cuenta estas consideraciones, nos hemos propuesto llamar a todos los comerciantes Vendedores de Carne, para que concurran a la reunión que tendrá lugar en la calle 18 de Julio, Fonda de la Amistad nº654, el jueves 22 del corriente a las 2 de la tarde.

En ésta reunión pondremos en consideración de la Asamblea los reglamentos de la sociedad que se denominará “UNIÓN DE VENDEDORES DE CARNE”.

En ésta reunión deberá nombrarse la comisión directiva y se dará cuenta de los trabajos iniciados.

Montevideo 17 de diciembre de 1892.

Firmantes: Tomas Siazano, Ramón Fernández, Joaquín Durán, Luis Cuneo, Luis Cravea, Hilario Véscovi, Félix Malianda, Agustín Mezzano, Pedro Corban, Francisco Vázquez, Antonio Quintela, Jacinto Céspedes, Domingo Véscovi, Luis Ferrari, Mateo Patrón, José Otero, Enrique Véscovi, Pedro Cristián, Pedro Poliero, José Bultano, Manuel Caballero, Domingo Boglia, José Stella, José González, Juan Bacilis, Manuel González, Domingo González, Perfecto Casas.